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Dicen que en Estrasburgo existe un Tribunal Europeo de Derechos Humanos que hoy, lunes 21 de octubre de 2013, ha alumbrado una sentencia que vulnera precisamente eso que dice defender: los derechos humanos. Alguien debiera haber recordado a tan Alto Tribunal -hoy debiera ser bajo tribunal- que los derechos son de las víctimas, de los familiares de las víctimas, y no de los verdugos.

A esa iniquidad, a esa segunda ejecución que hoy han sufrido las víctimas del terrorismo, pero también quienes han perdido un ser querido a manos de asesinos múltiples, se ha sumado, con su voto afirmativo, un tal Luis López Guerra, dicen que juez -aunque para mí no merececiera hoy vestir toga- pero probablemente también parte en la negociación socialista con los terroristas, exsecretario de Estado con José Luis Rodríguez Zapatero, muñidor y defensor entre los miembros del Alto Tribunal de la postura favorable a condenar a España por la apliacación de la denominada doctrina Parot que impedía a los terroristas, asesinos y violadores salir a la calle con unos pocos años cumplidos en prisión porque daba lo mismo matar a uno que a veinte. La misma doctrina que los terroristas, los amigos de los terroristas, los representantes políticos de los terroristas, han pedido que se elimine para poder completar el tan ansiado “proceso de Paz”. Ese proceso frente al que el actual gobierno ni sabe ni contesta.

Ignominía y vergüenza, salvada no por este juez, Luis López Guerra, que puede que sea español, pero que ha sido insensible al dolor y las razones de las víctimas, sino por los tres votos particulares firmados por siete jueces que se han llevado, sin duda, las manos a la cabeza al ver como con esta sentencia se contravenía la razón fundacional del tribunal de defender los derechos humanos.

Bofetada y esputo por parte de un juez español que no ha apoyado esos votos particulares disidentes, lo que significa que el propio representante español estaba a favor de la anulación de la doctrina Parot. Y si el representante español estaba a favor, se planteaban los demás, ¿cómo negarse?

Hoy, Luis López Guerra, empeñado en defender la tesis de los terroristas, pero también de otros, en apoyar el supuesto “derecho” de la terrorista que ha dado origen al caso, Inés del Río, condenada a más de 3000 años de cárcel, componente del comando Madrid, encausada en 23 asesinatos, entre ellos los 13 guardias civiles asesinados en la Plaza República Dominicana de Madrid, y que ahora no sólo quedará definitivamente en libertad sino que, tal y como ha votado este juez, recibirá una indemnización por los daños morales sufridos, ha asestado otra puñalada, una más, en la espalda de las víctimas. No sé si prestando el último servicio a la negociación iniciada por José Luis Rodríguez Zapatero.

Y lo peor es que el gobierno, en vez de una respuesta rotunda y clara. En vez de poner de manifiesto su voluntad de no aplicar la sentencia de Estrasburgo -no sería la primera vez que no se hace- apoyándose en los votos particulares, pidiendo el apoyo de la oposición para que se caigan las caretas, nos dice que confía en lo que al final decidan a duo Alberto Ruíz Gallardón y Fernández Díaz. Lo que en román paladino significa que, como hasta ahora, el gobierno seguirá dejando salir presos al viento de aquel viejo refrán de que no hay mal que por bien no venga.

 

 

Nota: Aguardo impaciente la dimisión del juez López Guerra como representante español en el Tribunal Europeo de Derechos Humanos de Estrasburgo.

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Autor: vecina

Harta, estoy harta de aguantar.

Fecha: 24/10/2013 23:23.


gravatar.comAutor: Paco

¿LÓPEZ GUERRA, HIJO DE P.!

Fecha: 26/10/2013 14:14.


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