20160820143938-image.jpegLo mejor es que a mí el badminton es un deporte que nunca me ha llamado la atención, nunca me hubiera sentado a ver un partido hasta que descubrí a Carolina. La chica de oro de España, la que se ha hecho famosa por sus gritos cada vez que anota un punto.
Coraje y decisión, eso es Carolina.
Nos ha hecho vibrar esta chica que cada vez que gana se envuelve en la bandera de España. Y va camino de hacerlo muchas veces.
Hoy, al menos, casi todas las portadas son para ella, porque muchas veces parece que el único deporte del mundo es el fútbol y si la chocolatina de Cristiano Ronaldo está mejor o peor.
Carolina tiene la virtud de entusiasmar, de levantar un pabellón que grita su nombre y aquello de "yo soy español, español". Una heroina moderna viéndola disputar la final a la representante de la India que con su 1.80 parecía enorme, que llegaba con la raqueta con solo alargar el brazo mientras Carolina corría por la pista devolviendo golpes imposibles.
Carolina es la muchacha que nunca se rinde, capaz de levantar el partido a golpe de gritos y de ese gesto de soplarse los dedos con los que agarra la raqueta antes de iniciarse el servicio.
Y es que ayer Carolina nos dio una alegría a todos los españoles, no por ganar sino porque es de esa casta de los que nunca se rinden y porque llora a lágrima viva cuando suena el himno de España.
Ayer parecía que habíamos ganado las Olimpiadas.

(foto tomada de el diario El Mundo)

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