20150701091451-image.jpgDe como los pícaros acaban en émulos de Torrente

Supongo que a estas horas los populares, que no ganan para sobresaltos judiciales, andan por los pasillos de la Comunidad de Madrid sonrojados por lo que se les viene encima con el liado caso de los caramelos más caros de la historia -¡Rayos, seguro que los de PODEMOS denuncia el contubernio popular socialista-. No sé si doña Cristina Cifuentes exhumará de los anaqueles el antecedente falaz de aquellos caramelos envenenados que se decía repartían los frailes para animar a los anticlericales de turno a usar la tea incendiaria. Pero el caso es que parece que tener cuñados acaba siendo perjudicial para la salud.

En la España del timo, donde el tocomocho y la estampita están incorporados a los archivos de la picaresca, el esperpento se torna en habitual comparsa del entramado de corrupciones y chanchullos de todo tipo que parece rodear a una parte de nuestra clase política. Desatada la caza al corrupto, dispuestos todos a cobrar la pieza del imputado o preimputado, las historias que están saliendo a la luz están poniendo a temblar a más de uno.

El que podríamos denominar ya el "extraño caso de los caramelos", digno guión para el humor negro de Mihura, debe estar provocando olas de hilaridad en los pasillos de la Asamblea madrileña, aunque supongo que a Cifuentes le debe hacer poca gracia, aunque se consuele sabiendo que a Susana también le han imputado a su número tres por una piscina ilegal. Y menos gracia le debe causar a don Bartolomé González, ex alcalde de Alcalá, donde algo de corrupción parece que hubo en otros tiempos con una concejalía de festejos a tenor de lo visto bastante rumbosa.

Don Bartolomé es hoy diputado regional madrileño por el PP, pero tal y como están las cosas pudiera ser que el caramelo se le atragantara y se viera apartado de su venturosa carrera política, y todo por una cuñada y por tener el domicilio de la empresa en casa de sus padres. Empresa que según parece es sospechosa de cobros raritos al Ayuntamiento. No es que don Bartolomé fuera alcalde cuando se produjeron los hechos, pero... Como la cosa tiene su morbo es necesario recordar que los hechos se produjeron con alcalde del PSOE y don Bartolomé de jefe de la oposición, quien entonces no se enteró del negocio de los caramelos de su cuñada.

Estamos ante una onerosa conjugación de pícaros y golfos que, como siempre, presuntamente se han lucrado a costa del erario público. Lo malo es que cuantas más explicaciones dan peor suena. Allá por 2009 la empresa de la cuñada le facturó al Ayuntamiento por vía indirecta 500 kilos de caramelos para las fiestas. Estoy seguro que fue la oferta más barata, pero eran los años del despilfarro o la habitual costumbre de una parte de los cargos públicos de tirar con pólvora de rey mientras paguen los contribuyentes. El Ayuntamiento de Alcalá, dispuesto a endulzar la vida de sus convecinos, aceptó por el total una facturilla de 13.107,50 Euros, según leo en el nada sospechoso EL MUNDO. Total que el kilo le salió a la corporación por unos 26.2 Euros. Inmediatamente, para no despertar falaces suspicacias, me pregunto ¿cuánto vale un kilo de caramelos?

Buceo un rato -con minúscula porque con mayúscula es un señor del PP también experto por lo que se ve en ingeniería financiera- por la red y descubro que hoy un kilo de caramelos de los de siempre anda por los tres euros y pico -si compro 500 kilos seguro que me hacen descuento- y los más caros, esos de chocolate, unos 9. Y lo único que se me ocurre es decir: ¡Serán golfos! Los del Ayuntamiento de Alcalá y la empresa de la cuñada, no los caramelos.

Pero es que no acaba ahí el trapicheo. Leemos que los caramelos fueron adquiridos para ser revendidos a la empresa La Asturiana. Me voy a su web y me encuentro que los caramelitos normales se cotizan a poco más de tres euros en la actualidad. O sea, que diría un niño bien educado en plan Borjamari, que el coste de los 500 kilos debió suponer un desembolso de 1.500 euros y ganó en la reventa al municipio 11.700 en números redondos. Lo que a mi y a casi todos los mortales nos suena a timo y según parece a la policía otra cosa. Claro que ¿qué culpa tiene de todo ello don Bartolomé, acaso no tiene también cuñado el rey de España?

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