Se anuncia para la primera hora del primer jueves de agosto, en plena ida y venida vacacional -al menos del segmento de españoles que influyen en la sociedad y crean opinión- una sesión más de la gran farsa parlamentaria. Hemos tenido, en estos días, bombo y platillo, tertulianos calentando y calentándose la boca, diputados y dirigentes preparando a la opinión e interrumpiendo en todo debate que se precie para apagar los argumentos -cuentan que corren instrucciones de Génova para que así se comporten-. Un ruido insoportable que no ha ido a más por el drama y la tragedia ocurrido en las vías de Santiago.

Cuando se anunció, por fin, la comparecencia del presidente en el Parlamento -¡qué manía tienen los presidentes en convertir en excepción lo que debiera de ser normal!- con tanto tiempo de preparación a nadie se ocultó que lo que se buscaba era conjurar el peligro, preparar a la opinión: ¡Bárcenas! ¿Quién es Bárcenas? -se pregunta Rajoy- ¿acaso es de los míos?; ¿Bárcenas? Un hombre sin honor -repite Cospedal-, que cambia de tercio al servicio de la oscura trama político-periodística lanzada contra el PP y Rajoy. Un delincuente y la sesión del jueves una pataleta organizada por el PSOE, que busca desesperadamente escaquearse de la losa de los EREs -¡eso sí que es corrupción y no las minucias de un golfo que nada tiene que ver con el partido!- y la izquierda para ganar lo que no consigue en las urnas. Y portadas de La Razón al servicio del partido que para eso su director fue servidor del partido.

Asistiremos atónitos a la farsa del jueves. Farsa, porque con un hábil mandoble, convirtiendo el caso particular en caso general, Rajoy sabe que tiene a sus pies la réplica del “y tú más” que jalean como nadie algunos de los contertulios de 13TV y el director de La Razón: IU, ¿qué puede decir IU cuando está salpicada por el fango andaluz?; CiU, ¿qué puede decir CiU, la de la Cataluña nacionalista del caso Palau, del 3%, de esos feos y turbios asuntos que comenzaron a la sombra de los Pujol en Banca Catalana?; PSOE, Rubalcaba ni tan siquiera podrá alzar la voz, hablará para los suyos y los holigans peperos disfrutarán con los recordatorios de la corrupción socialista. Y me suenan las sirenas del instinto que me dicen que ya han pactado no ir más allá de los estrictamente necesario haciendo valer aquello de mejor “entre bomberos no nos pisemos la manguera” que al final el gato se lo lleva otro al agua.

Farsa, porque Rajoy no va a explicar nada y no va a contestar nada. Nos dirá que la justicia en España trabaja con independencia, que él está al lado de la Ley sin interferencias, que los corruptos no tienen legitimidad para reprocharle nada, que los tribunales serán los que finalmente hablen y nos propondrá una batería de palabrería disfrazada de iniciativas para luchar contra la corrupción. Como si la corrupción fuera un ente abstracto, externo, venido de otro mundo, que nada tiene que ver ni con su partido, ni con los demás partidos ni con el modelo de casta política. Le hablarán de Bárcenas y Rajoy se limitará a decir: “¿Bárcenas, quién es Bárcenas?” Olvidándose de las comidas y reuniones del clan, de sus leales, entre los que se encontraba Bárcenas, en el chalé de Ana Mato. Se olvidará, conscientemente, de que una cosa son las responsabilidades penales y otras las morales y políticas, que si en el primer caso se puede ser inocente, con todos los pronunciamientos favorables, en el segundo se puede ser culpable. Y cerrará, henchido de patriotismo, recordándonos que es necesario mantener la imagen de un gobierno fuerte, sin sombra de duda, que no debe ser atacado, porque está en juego nuestra credibilidad y el futuro ahora que estamos en el buen camino, pudiendo así proseguir con el famoso programa de reformas.

Lo demás carece de importancia. Rajoy, el PP y sus pperiodistas saben que cualquier posible conducta delictiva fiscal dimanada de los afamados papeles de Bárcenas está prescrita, por lo que los tribunales difícilmente dirán nada; y sin condena judicial todo quedará en el archivo de los recuerdos -salvo que Pedro J. siga insistiendo como buen perro de presa al igual que hiciera con el caso de los GAL- y en unos superables daños colaterales.

La farsa del jueves se cerrará cuando Rajoy sea incapaz de contestar con un Sí o un No a tres sencillas preguntas: ¿tenía el PP contabilidad B? ¿se financió el PP recibiendo donativos no declarados? ¿se pagaban o no se pagaban sobresueldos? Dará igual que no lo haga, porque para un sector importante de la opinión pública las respuestas son afirmativas. Entre otras razones porque nadie se cree que Bárcenas tenga una capacidad de fabulación e inventiva capaces de mejorar las dotes de Tolkien y Lewis aderezadas con unas notas de Stephen King.

En el fondo, el problema es que a mí el tal Bárcenas, me recuerda a Louis Shumway, contable de segunda de Alcapone, aquel chico al que echaron el guante Eliot Ness y sus míticos intocables, y que cantó como Carusso a la primera embestida de la presión. Que conste que Rajoy no es Alcapone, pero sí que tengo la impresión de que algunos pensaban que Bárcenas era como Jack Gusik, el leal jefe de cuentas y abogados del gánster, al que todos conocían como Pulgar Sucio, que nunca hubiera cantado.

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gravatar.comAutor: Manuel León López

Existe una saturación de información convenientemente filtrada y manipulada en favor de quien la proyecta, entorno a sus intereses particulares y que la de un día solapa a la del anterior.

La tragedia ocurrida con el Alvia a toda esta gentuza les ha venido de maravilla para que los medios pusieran el foco lejos de estos casos de corrupción, que ya son obsoletos, sin que pase por ellos el tiempo.Y para colmo, ahora llega Agosto y todos de vacaciones, aunque el deterioro de España continua su curso.

Fecha: 30/07/2013 18:41.


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