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¡Hoy era un día feliz!.

Concierto de acordeón y final con Noche de Paz… pero, mi buen amigo Carlos Caballero, adelantándose quizás al Día de los Inocentes, me ha remitido un mensaje…

¡Cáspita, un nuevo libro divisionario! Y ya me veía gastándome los dineros, pese a los recortes, en esta nueva joya, pero… entre los autores figuran esos tres reyes magos de la moderna historiografía que son Rodríguez Jiménez, Martínez Reverte y Nuñez Seixas… Ya me veía leyendo y maldiciendo en arameo… Menos mal que la publicación es gratuita porque de lo contrario ni en los saldos la hubiéramos podido adquirir.

Aparecen los artículos en la Revista “Cuadernos de Historia Contemporánea” vol. 34 (2012), bajo el título de “La División Azul, una mirada crítica”. Tan crítica que a algunos se les olvidó mirar o simplemente tenían lentes con los cristales tintados cuando no desenfocados. En realidad son las ponencias de aquel congreso semiclandestino –sin publicidad, no se nos ocurriera a algunos de nosotros acudir y enmendar la plana a los doctos ponentes- celebrado en una Universidad de Cataluña de escasa repercusión y al que sólo debieron asistir los alumnos encadenados al crédito para oír lo que llevan algunos escribiendo, cambiando los títulos, desde hace años.

Confieso que no me he podido resistir a la tentación de ojear a estos expertos en una lectura diagonal. Arrobado me he quedado leyendo la introducción –justificación de Thomas: por fin podemos acceder a la verdadera historia de la División Azul. ¡Y yo sin enterarme!

 

Y he seguido y no continuado con el texto del golfo más golfo –dicho con todo el cariño y la raigambre umbraliana del término- de estos “héroes o indeseables”, que diría el ínclito Rodríguez Jiménez, de la historiografía. Comienzo a leer a Martínez Reverte y me digo: “me suena, me suena, me suena”. Y tanto, como que su ponencia no es más que la reducción mediante el sistema de quitar párrafos, de las primeras hojas de su infumable libro… de ahí que cariñosamente le adjetive de golfo. Con esta insigne y novedosa aportación, sin duda, Martínez Reverte debió prestigiar lo que se presenta a posteriori como el “sumun” del congreso científico divisionario.

 

Pero, bueno, al menos, y dadas las normativas universitarias, algunos podrán hacer el necesario currículo… Concluyo, pero ardo en deseos de comenzar a leer esa ponencia que habla de “estrategias de supervivencia psíquica” en la División Azul. No sé por qué pero me temo que alguno necesite urgentemente recurrir al psicoanálisis.

 

 

 

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