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El que más y el que menos sospecha que el presunto sospechoso de varios delitos, casado con una infanta que “no sabía nada pues las cuentas las lleva mi marido”, que adquirió un casoplón en Barcelona con muchos ceros merced a unos ahorrillos y supongo que alguna ayudita real, Iñaki Urdangarín, no acabó su carrera profesional en Telefónica por su alto nivel de conocimientos en la materia. Y que Telefónica le fichó por ser quien es, estar casado con quien está casado y, abundando en los malos pensamientos, por alguna llamada a la alta cúpula de la multinacional.

Iñaki Urdangarín en virtud de su brillante currículo profesional acabó  haciéndose cargo de la Delegación de Telefónica en EEUU allá por el verano de 2009, aunque no sé si la telefonista le pasaría los mensajes a Iñaki o a S.A.R. que queda mucho mejor. Además, ya puestos, ¡qué más da! Aquí, los abundantes malpensados y envidiosos que pueblan nuestro país, entendieron que algo habría tenido que ver ser el marido de la Infanta Cristina con tan increíble y lustrosa representación obtenida por sorpresa tras un fichaje similar al de un jugador de campanillas. Algunos empezaron a comentar que, convenientemente, le habían quitado del panorama nacional, dado que su nombre empezaba a sonar vinculado a algunas de las tramas valencianas o mallorquinas, en las que ya se citaba a algún que otro primo.

Como el pobre hombre tenía que mantener a su numerosa prole y a una infanta de España, no le quedó más remedio que firmar un contrato más que sustancioso. Así, a cuenta de Telefónica, se estableció en Washington aunque también tenga oficina en Nueva York. No sabemos si, para ayudar, la real pareja recibe o no algún tipo de abastecimiento monetario de la Casa Real, es decir de los Presupuestos Generales del Estado. Una partida que, por cierto, no ha tocado Mariano. Si yo fuera un malpensando entendería que ello es debido a la militante sintonía que el Príncipe y el Rey muestran de forma continuada en sus intervenciones con las tesis del gobierno. Y si la Infanta sigue en activo o por el contrario se encuentra en excedencia en su trabajo, porque si reciben ayuda y la Infanta sigue cobrando su legítima perecpción de haberes sus ingresos deben resultar apabullantes para cualquier mileurista. Pero volvamos a un Urdangarín que poco antes de que empezara a destaparse el frasquito de las esencias de sus negocios asesores-económicos-informativos-paradeportivos nos ilustraba sobre lo dura que era la vida para sacar adelante a la familia mientras el Hola nos anestesiaba mostrándonos el "glamour" de la vida de media tarde en su casita de los EEUU.

Y en medio de la crisis, con la que está cayendo, con los precios de telefónica por donde van, con media España recortada, en un país donde los ricos que sepamos no lloran –Urdangarín forma parte de los ricos-, donde la Familia Real debiera dar ejemplo, donde los paganos –es decir aquellos que pagamos- se indignan cada vez que abren un periódico y se enteran de los negocietes del yerno del rey, de la defraudación y del dinero perdido, resulta que Telefónica, pese a la protesta de parte de sus Consejeros, renueva el millonario contrato de Iñaki Urdangarín. ¡Toma del frasco, que dirían por mi tierra!

¿Cuánto cobra este muchacho entrado en años? Pues pasmémonos: 1.2 millones de euros anuales (casi doscientos millones de las antiguas pesetas) como salario, 300.000 euros como bonus y otros 1.2 millones de Euros en retribuciones en especie. O sea que gracias a su brillante currículo (gestión de Noos por ejemplo) cobra al año 2.7 millones de Euros. Tendría gracia que la Casa Real continuara haciendo aportaciones para los gastos de la Infanta y demás.

Naturalmente a Carlos Alierta no le quedaba más remedio, porque todo hombre es inocente hasta que no se demuestre lo contrario y Urdangarín lo es, ¿o no? Pero lo mejor es que el yernísimo tiene, como todo buen gestor, una cláusula de indemnización si la compañía prescinde de él. Una cláusula modesta por valor de 4.5 millones de Euros (750 millones de pesetas para entendernos). Y lo que yo me pregunto: si Telefónica decide rescindirle el contrato si le sientan en el banquillo -recordemos que salvo pacto Urdangarín tiene todas las papeletas para sentarse en el banquillo- ¿le pagarán la indemnización? Si la respuesta es afirmativa se abre ante mí una nueva incógnita: ante lo evidente ¿le han renovado para encontrar una vía para que disponga de una modesta cantidad con la que instalarse con su señora y niños en París a todo lujo? Menos mal que como no es funcionario no le han quitado la paga de Navidad y sabe hacer la declaración de la renta.

 

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