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Confieso que cuando alguno de los múltiples capitostes de Cultura o Educación que pululan por la España de las Autonomías, casi todos, independientemente del partido al que pertenezcan, barnizados de un impostado progresismo, en su afán de pasar a la posteridad presenta alguna de sus iniciativas me echo a temblar.

Esta mañana me he desayunado con una noticia de esas que te producen una inmediata arcada. Hasta tal punto que he dejado el café para sentarme delante del ordenador. Es difícil que un responsable político sea capaz de sorprender, pero he de reconocer que  en esta ocasión los responsables de la Xunta de Galicia, que rige una de las estrellas ascendentes del Partido Popular, señor Nuñez Feijoo, han sido capaces de subir un peldaño más en la escala de la degradación y en la destrucción de la Moral Objetiva. No se trata ya de que por efecto de los complejos y anhelos de los responsables del Partido Popular, por esa innata necesidad que tienen de travestirse de progresistas de diseño, hayan sido agentes pasivos del proceso de ingeniería social desatado por la izquierda que aparentemente critican. Es que en esta ocasión se han convertido en elementos activos en pro de esa transformación. Lo han hecho de la forma más abyecta, actuando sobre la infancia.

La Xunta de Galicia subvenciona y patrocina, no sé si con el reparto gratuito de ejemplares en los colegios, la edición de una serie de pretendidos cuentos infantiles destinados a desterrar de la mente de los niños los estereotipos socioeducativos y también morales habituales, es decir, la Moral Objetiva. Naturalmente, y no podía faltar entre los imprescindibles de todo progre popular, la lucha contra la discriminación por razón de prácticas sexuales. Así la responsable de la Xunta nos ha indicado que uno de los objetivos es conseguir que los niños vean la homosexualidad como algo normal, como una opción, añado yo, que pueden tomar.

En esta ocasión han editado un cuento sobre una princesa que, desesperada porque el príncipe, no sé si azul, no llega, decide liarse con otra princesa. Para que no quepan dudas el cuento va ilustrado en su portada con el beso de amor de las dos princesas. Ignoro si una va de azul y otra de rosa. Así las niñas dejarán de soñar con ser Blancanieves o la Bella Durmiente o mejor dicho, podrán preguntar a su maestra, si Blancanieves, la Bella Durmiente y Cenicienta no estarían mejor liadas entre ellas y haciendo un “menage a trois”. O, simplemente, llegar a casa para preguntar a mamá, con la inocencia interrumpida por decisión de los responsables culturales del PP gallego: “¿mamá, mamá, porque te casaste con papá y no con la vecina del quinto que no tiene que afeitarse por las mañanas?

Así pues el Partido Popular, de la mano del gobierno de uno de sus barones más preclaros, se suma a la manipulación moral de los niños sin que probablemente nadie se rasgue las vestiduras y nadie, salvo a algunos retrógrados como este comentarista, se lo tome en cuenta. Lo más preocupante es que lejos de ser una anécdota estas acciones en el Partido Popular comienzan a ser una costumbre. 

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